Hola, ¿qué tal? ¿Cómo estás? Espero que todo vaya muy bien. Te saluda Alex Ávalos y te doy la bienvenida a El Método Efectivo,
el podcast con ideas, experiencias y estrategias que te ayudarán a construir tu propio camino y dar el siguiente paso hacia el negocio exitoso que querés crear.
¿Sabes vos qué es lo que muy pocos emprendedores exitosos podrían admitir en público?
¿Sabes qué es?
Que tuvo suerte.
Todos hablan de trabajo duro, de levantarse a las 5 de la mañana, de su mentalidad ganadora,
pero muy pocos hablan de ese cliente que llegó justo cuando estaban por rendirse y por cerrar.
Del inversor que dijo sí porque su hijo usaba el producto.
O de la pandemia que mató muchos negocios pero catapultó el suyo.
¿Existe la suerte en los negocios?
¿Podés tener éxito solo por tener suerte?
O también podríamos hacer esta pregunta al revés.
¿Puedes fracasar solo por mala suerte?
Hoy vamos a hablar de lo que muy pocos quieren admitir, pero todos hemos experimentado.
Eso sí, no te voy a decir que cruces los dedos y que esperes a que llegue la suerte.
No va de eso este episodio.
Te voy a compartir cuál es la relación entre suerte, negocios y éxito.
Y, si cabe, mucho más importante, cómo aumentar tus probabilidades de que la suerte te encuentre.
Ricardo Villar Marzo, profesional y docente retirado, a inicios de este año definía la suerte así.
La suerte es un concepto interesante y multifacético, que suele interpretarse de diferentes maneras según la perspectiva cultural, personal y filosófica.
Generalmente, se puede definir como el resultado favorable e inesperado de acontecimientos o circunstancias que no están bajo nuestro control directo.
Cuando leemos sobre Steve Jobs, Bill Gates, Mark Zuckerberg, solo estamos viendo a los supervivientes.
El 90% de las startups fracasan, pero solo estudiamos el 10% que sí sobrevive.
Es como analizar aviones que regresan de la guerra para ver dónde reforzarlos,
ignorando que los que no regresaron realmente eran los que tenían los verdaderos puntos débiles.
¿Vos elegiste nacer donde naciste?
¿Vos elegiste a tu familia?
¿Vos, por ejemplo, elegiste nacer en una época en la que iba naciendo el internet?
Obviamente, estas preguntas nosotros no lo hemos elegido.
Por ejemplo, yo no elegí nacer en El Salvador con acceso a educación y ver con mis propios ojos nacer el Internet.
Esto, dependiendo de quién lo vea, puede ser mala o puede ser buena suerte, pero ya es suerte.
porque pude haber nacido en cualquier otro lado sin educación
y que mi familia no se hubiese permitido el lujo de ponerme a estudiar computación
cuando nadie sabía que era la computación.
Un emprendedor en un país sin infraestructura digital
tiene que trabajar 10 veces más duro para el mismo resultado
a diferencia de los que sí tienen una infraestructura.
Richard Wiseman en su libro The Luck Factor descubrió algo muy interesante.
La suerte no es solo cuestión de azar, es posible crearla mediante actitudes y comportamientos específicos.
Las personas afortunadas, entre comillas, son más abiertas a nuevas experiencias,
más atentas a las oportunidades, confían en su intuición y se recuperan rápido de los fracasos.
Quedémonos con lo que comparte Richard Weisman en su libro, que es muy importante,
Pero también me gustaría traer al episodio al estoico Seneca, que nos compartía hace muchísimo tiempo.
La suerte es lo que sucede cuando la preparación se encuentra con la oportunidad.
Si nosotros tomamos del libro The Look Factor, si nosotros tomamos a Seneca y a los estoicos,
Y si nosotros comenzamos a unir los puntos, podríamos formular, crear y aplicar algo llamado la fórmula de la suerte.
¿Qué es? La fórmula de la suerte, dos puntos.
Suerte es igual a preparación más oportunidad más timing.
Vamos por partes. Preparación. Tenés la habilidad cuando llega el momento. Estás preparado cuando llega el momento. Oportunidad. Estás en el lugar donde pasan cosas. Y el timing, el mercado, está listo para lo que vos tenés para ofrecer.
Si te fijas, vos podés controlar dos de tres y eso ya cambia el juego a tu favor.
Y por supuesto, en este momento podemos introducir el concepto de serendipia, que es la capacidad de hacer descubrimientos afortunados de manera casual.
Pero, importante, la casualidad favorece siempre a una mente preparada. Por ejemplo, Instagram nació cuando sus creadores estaban construyendo otra app que lamentablemente fracasó. Airbnb nació porque sus fundadores no podían pagar la renta y pusieron colchones inflables en su sala para ver si a alguien le interesaba.
Mientras más trabajas, más suerte tenés. ¿Por qué? Porque generas más puntos de contacto con oportunidades. Si lo vemos, es pura matemática. Si envías 100 propuestas en lugar de 10, obviamente aumentas tus probabilidades de que funcione. Lo que parece suerte, al final es volumen y volumen en acción.
Vamos a ver en esta parte tres ejemplos, tres casos reales de suerte versus estrategia.
Comencemos, como te dice el spoiler, con Instagram y el timing perfecto. Instagram lanzó en el 2010
justo cuando los smartphones con cámaras decentes ya se volvieron más accesibles para todo público.
esto fue suerte o fue visión? Pues cualquiera diría que es mitad y mitad de las dos cosas,
porque si lanzaban en 2008 sería muy muy temprano y se hubieran vuelto irrelevantes. Y si hubiesen
lanzado en el 2012 hubiese sido muy tarde. En este caso para Instagram el timing jugó a su favor.
Hablemos de mi no amiga, WhatsApp.
WhatsApp y la antipublicidad.
Jan fundó WhatsApp después de ser rechazado por Facebook, Twitter para trabajar ahí.
¿Mala suerte por ser rechazado?
Pues quizás puede ser, pero usó esa experiencia para crear algo que Facebook al final terminó comprando por 19 mil millones.
Transformó la mala suerte en su combustible para crear algo nuevo.
Kiwi, fundada por un ex CEO de Disney, levantó $1,750 millones de dólares con el fundador de DreamWorks al mando.
Tenía celebridades, contenido exclusivo y muchos inversores muy top que estaban dispuestos a seguir invirtiendo para llegar a lo más alto.
Pero, ¡guau, guau, guau! Cerró en seis meses.
Lanzaron una app de videos cortos para ver en el transporte público justo cuando empezó la pandemia y obviamente nadie salía de casa.
Por mucho que fuera el producto perfecto, por mucho que tuviesen la preparación y la oportunidad, lamentablemente el timing no estuvo del lado de Kiwi.
Cualquiera diría mala suerte, ¿no? Pero en realidad el timing no los acompañó.
Cerremos esta parte con esta frase.
La suerte puede abrirte una puerta, pero vos tenés que entrar preparado y hacer algo con esa oportunidad.
Convendría hacernos la pregunta, ¿es posible crear la suerte? ¿Es posible crear buena suerte?
Yo creo que sería mejor para nosotros si en lugar de crear suerte, hablamos de posibilidades de crear buena suerte o sistema de oportunidades.
¿Por qué? Porque lo primero que podrías hacer es aumentar tus puntos de contacto.
Por ejemplo, postear contenido regularmente te daría más visibilidad, por lo tanto, más oportunidades.
Asistir a eventos vinculados con tu industria, por supuesto.
Entre más gente te conoce, más oportunidades hay de networking, de que te recomienden, de que te contraten.
Contesta correos de personas que no son de tu red de contactos.
Con propuestas interesantes te puede abrir a nuevos mercados.
Decir sí a conversaciones que normalmente podrías ignorar también aumenta tus puntos de contacto.
Número 2.
Prepárate para cuando llegue.
Tener tu pitch listo siempre.
Mantener tu portfolio actualizado.
Desarrollar habilidades que te diferencien de los demás.
Construir sistemas escalables.
y no solo servicios manuales.
Número tres, crea condiciones para la serendipia.
Trabaja en espacios donde hay otros emprendedores,
comparti tus proyectos en proceso, no solo los que ya han terminado,
busca conversaciones con gente de otras industrias,
Mantenete flexible para poder pivotar cuando aparezca una mejor oportunidad.
Número 4. Convertí la mala suerte en feedback.
Cada rechazo es información sobre lo que deberías de ajustar.
Cada cliente perdido es una lección sobre tu propuesta y dónde se puede afinar.
Cada fracaso es información para lograr el éxito en el siguiente intento.
Vamos a hacer un ejemplo práctico y antes del próximo episodio te recomendaría haberlo resuelto para poder ir encaminando tu suerte, es decir, aumentar tus probabilidades, tus oportunidades.
Paso 1. Vamos a hacer una auditoría de la suerte.
Vas a describir tres momentos de buena suerte en tu vida profesional.
¿Y qué hiciste para estar en esa posición de recibirla?
Por ejemplo, yo recuerdo con mucho cariño la primera consultoría por Skype que di a mi primer cliente online.
Cualquiera diría, qué suerte Alex, que desde España te contrataron para una consultoría por Skype.
Suerte nada. Tenía haciendo podcast meses, ya había lanzado mi academia de cursos y ya estaba trabajando 24-7 para encontrar esa oportunidad.
Paso 2. Análisis honesto. ¿Cuánto de tu situación actual es trabajo? ¿Cuánto es suerte? ¿Y cuánto es privilegio? Ser honesto con esto no te quita mérito, pero te da perspectiva.
Paso 3. Plan de superficie. ¿Cómo puedes aumentar tus puntos de contacto con oportunidades esta semana? Sería muy buena idea que escribieras tres acciones concretas para poder crear este plan de superficie.
La suerte existe y negarlo es de soberbios, pero esperar pasivamente a que llegue es de ser ingenuos.
Los emprendedores exitosos no tienen mala suerte, tienen más intentos, más conversiones, más prototipos, más propuestas, más puntos donde la suerte los puede encontrar.
Jack Well lo dijo muy bien. Si la suerte te alcanza, es mejor que te encuentre bien preparado. La suerte es como el viento. No lo podemos controlar, pero sí podemos ajustar nuestras velas para aprovecharlo cuando llegue.
Por lo tanto, para cerrar este episodio, no esperes a tener suerte.
Ponete en tantas situaciones que la suerte no tenga más remedio que tropezarse con vos.
Y cuando llegue, asegúrate de estar listo para aprovechar la oportunidad.
Y con esto cerramos este episodio.
Yo ya hice mi parte. Ahora te toca a vos. Toma lo que escuchaste, adaptalo a tu realidad y ponete manos a la obra.
Si quieres compartirme tu avance o tienes alguna duda o pregunta, puedes encontrarme en elmetodefectivo.org barra contacto.
Te espero en el próximo episodio. Feliz lunes y feliz semana. ¡Salú!