Lo primero que hay que dejar claro: Android no es inseguro. Lo que es invasivo es la capa que mete Google y el bloatware que añaden los fabricantes de los dispositivos.
¿Bloatware? ¿Qué? Esas aplicaciones que no podés borrar, que consumen batería, que envían información sin que te des cuenta y que piden permisos que no tienen sentido.
¿Para qué necesita un calendario acceso a tu micrófono?
Blindar tu Android no es convertirlo en una fortaleza digital, es quitarle a terceros lo que no necesitan saber de vos.
Los ajustes básicos que valen la pena: desactivar el historial de actividad y los anuncios personalizados en tu cuenta de Google, revisar los permisos de cada app, cambiar los DNS por defecto a unos privados como Quad9, y activar el segundo factor de autenticación.
Para eliminar el bloatware que no te deja desinstalar, Shizuku con Canta o Thor te resuelve. Y para las apps del día a día hay alternativas open source que respetan tu privacidad: Fair Email para correo, Firefox o Fennec para navegador, Organic Maps para mapas, Bitwarden para contraseñas. Todo disponible en F-Droid y NeoStore.
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