No llegué al ecosistema Apple por moda ni por sentirme más tech. Llegué porque el iPhone 5 era el teléfono pequeño que necesitaba y porque Final Cut Pro me permitía hacer en un día el trabajo de edición multicámara que con Sony Vegas me tomaba toda una semana.
Así fui entrando: iPhone, MacBook Air, iPad, iCloud, todo conectado. Hasta que un día instalé un firewall y una VPN en mi Mac y descubrí que servicios del propio sistema se conectaban a empresas de marketing y publicidad en otros países.
Ahora estoy en proceso de salir. Mi laptop ya corre Debian 13 en lugar de macOS, mi teléfono principal es un Motorola con custom ROM sin nada de Google, y poco a poco voy reemplazando apps nativas por alternativas open source y multiplataforma: UseMemos en lugar de notas, NotesNook en lugar de Notion, Thunderbird para el correo. El plan es que mi próximo equipo sea un Slimbook o un Tuxedo, 100% creado por y para Linux.