Hubo un momento en el que toda mi vida digital estaba dentro de Apple. Todo.
Pero cuando empecé a estudiar ciberseguridad e instalé una VPN para inspeccionar mi tráfico, descubrí cosas que no me gustaron: iCloud manteniendo conexión constante con servidores en Asia, apps del sistema conectándose a plataformas de Big Data y publicidad, y si bloqueabas el acceso a internet de esas apps, el sistema empezaba a funcionar regular.
La respuesta de Apple a todo siempre es la misma: confiá en mí.
Pero no hay forma de comprobarlo ni de auditarlo. Es una caja negra.
Salir de un ecosistema único se puede, pero no es de un día para otro. Mi consejo es que saqués el listado de tus piezas críticas y empecés a buscar alternativas una por una.
Probá, dale tiempo, y cuando ya lo tengas integrado en tu flujo de trabajo, el cambio será natural: Gmail a Proton, Google Drive a Filen, Office a LibreOffice.