Todo inicio tiene su dificultad. No nacemos sabiendo. Pero aún así nos lanzamos y hacemos lo mejor dentro de nuestras posibilidades.
Esto ya es un éxito en sí mismo. Pero no lo valoramos. Esperamos a que sea “más significativo” para celebrarlo y valorarlo.
Avanzamos, logramos completar objetivos, lanzar productos, obtener los primeros clientes. Pero tenemos la sensación que no basta. Que aún no es suficiente.
Y sin preverlo nos golpean los primeros comentarios negativos, clientes cancelan, suscriptores se dan de baja. Comenzamos a dudar. Y se activa dentro de nuestra mente pensamiento como: no es suficiente, no es tan bueno, no tiene el nivel, puede ser mejor.
En este episodio te comparto cómo el síndrome del impostor se instaló en mi mente desde que lancé mi emprendimiento digital, socavando cada paso que daba sin que yo me diera cuenta. Por qué pensaba que era “parte del proceso” cuando en realidad estaba alimentando al impostor al compararme con otros, buscar la perfección, y ejecutar sin objetivos claros.
Te comparto cómo mi impostor me restregaba en la cara que aprendí viendo YouTube y que no tengo títulos que me acrediten, las cuatro soluciones que creé para dejarlo sin argumentos, y por qué documentar lo que hago a diario le muestra que a pesar de todo estoy avanzando.
El impostor no se va.
Siempre buscará cómo afectarte.
No le des armas para atacarte.