Hola, ¿qué tal? ¿Cómo estás? Espero que todo vaya muy bien. Te saluda Alex Ávalos y te doy la bienvenida a El Método Efectivo,
el podcast con ideas, experiencias y estrategias que te ayudarán a construir tu propio camino y dar el siguiente paso hacia el negocio exitoso que querés crear.
Todo inicio tiene su dificultad. Por supuesto, no nacemos sabiéndolo todo, pero aún así nos lanzamos y hacemos lo mejor dentro de nuestras posibilidades.
Esto en sí mismo ya es un éxito, pero no lo valoramos. Esperamos a que sea más significativo.
Así que, sin darle el valor que se merece, avanzamos.
Luego, logramos completar objetivos.
Lanzamos productos, obtenemos los primeros clientes,
pero tenemos la sensación de que no basta.
Que no es suficiente.
Así que, también seguimos adelante.
Y sin preverlo ni esperarlo, ¡bam!
nos golpean los primeros comentarios negativos.
¡Bam!
Clientes cancelan su servicio.
¡Bum!
Suscriptores se dan de baja.
¡Pum!
Potenciales clientes no contratan.
Así que comenzamos a dudar.
Y se activa dentro de nuestra mente pensamientos como no es suficiente,
no es tan bueno, es que no tiene el nivel, es que puede ser mejor. ¿Te ha pasado?
¿Esto que te acabo de compartir te suena? ¿Te ha pasado esto a vos, en tu negocio, en tu emprendimiento?
Bien, te tengo una buena y una mala noticia. La buena es que esto de los pensamientos negativos que vienen a machacarte los errores, se le conoce como el síndrome del impostor.
Y todos pasamos por esto. Todos, sin excepción. La mala es que no es algo que llega y se va. Es algo que no tiene cura. Si bien es cierto que no lo podemos eliminar ni curar, pero ojo, que sí podemos minimizar su impacto al mínimo.
Y aunque todo esto te pareciera en un podcast de negocios y emprendimiento online, esto es parte del día a día de trabajar y de emprender.
De entrada te digo psicólogo cero, es esotérico cero, pero si lo quieres ver de alguna forma fuera del podcast y de la escaleta que te tengo preparada,
Pixar lo ilustró muy bien.
Y en la película ellos usaban una expresión que describe el gran spoiler que te quiero decir antes de pasar al capítulo de mi historia.
Pixar lo ilustró de la siguiente forma.
¡¡¡Silencio, Bruno!!!
Al lanzar mi emprendimiento digital, yo tenía el deseo, la garra, la chispa y también te digo, entre paréntesis, la necesidad.
Pero por supuesto, en esos entonces me faltaba muchísima experiencia y mucho conocimiento técnico.
Por eso invertí muchas horas en aprender, en subir el nivel, en dar soluciones reales primero a mis problemas y luego a los problemas que detectaba dentro del ecosistema de WordPress, de hosting y de desarrollo web.
Pero, veía a lo lejos, allá, desde las sombras, un algo, un algo que en un inicio no sabía que era. Pero, ese algo comenzaba a afectar mi día a día.
Rápido, lancé mi podcast, mi primera web, mi primera academia online y en lugar de celebrar cada logro, sentía que no era suficiente, sentía que estaba mal hecho, sentía que no era óptimo, sentía que el contenido era muy largo y que posiblemente se iba a hacer pesado y aburrido, que la edición era mala, que el sonido era fatal y mira, un largo etc.
Podría pasar todo el episodio listándote todo el montón de cosas que pensaba en lugar de celebrar cada cosa que lograba.
Yo pensaba que todos estos pensamientos que se me venían a la mente, que no era suficiente, que estaba mal hecho, que no era óptimo, que era malo.
Yo pensaba que todo esto era un golpe de realidad.
Yo pensaba que era muestra que estaba saliendo de mi zona de confort.
Pensaba incluso que era el aviso que yo necesitaba pivotar,
buscar un mejor rumbo.
Pero no.
Era el síndrome del impostor instalándose en mi mente,
socavando cada paso que daba.
Y claro, en mi ignorancia, pensaba que era parte del proceso.
Pensaba que es que así debe de ser.
Pensaba que era normal lo que sentía.
Y con todo esto, sin saber, yo mismo comencé a alimentar al impostor.
¿Cómo?
Comparándome con otros, con los proyectos de otros, contra los éxitos de otros,
contra las carreras de otros.
Al buscar siempre la perfección, que tiene que ser perfecto.
Al no tener un plan de acción.
Al hacer por hacer y no tener objetivos claros.
Y al pensar en grande, pero ejecutar a medias.
Cada quien tiene sus luces y sus sombras.
Y a cada quien le va como le va.
Con aquello que se dice a sí mismo.
Lo que sí te puedo compartir, para que lo sepas, es que mi impostor es despiadado.
Ese cabro no tiene corazón.
Y por supuesto, no dejaba pasar la oportunidad para restregarme en la cara,
que en mis primeros años de formación online, todo fue aprendido viendo videos de YouTube.
que no tengo un título que me acredite, que no tengo certificados que me respalden,
que no soy desarrollador ni programador y que no soy un ingeniero IT ni de redes.
Por naturaleza somos seres sociales. Por naturaleza estamos diseñados para interactuar unos con otros.
Pero el trabajo en remoto es muy solitario y el trabajar en alguna rama de tecnología en particular es muy exigente, estresante y demandante.
Los primeros años con Avalos.sv, yo los recuerdo como una mezcla entre el ánimo y la incertidumbre.
El querer hacer, pero no saber si voy por el camino correcto.
Para tratar con el síndrome del impostor, muchos me recomendaron simplemente ignorarlo.
Ay, déjalo Alex, ya te vas a acostumbrar.
Pero como estará ahí y no se va a ir, a mí me decían que no le hiciera mucho caso.
Nada de decir, eso es así.
El ignorarlo, el no hacerle mucho caso, no me pareció una mala solución.
Te ignoro y ya está.
Pero preferí mejor crear mi propia solución.
Solución que te voy a compartir en este momento, pero no significa que esto te va a ser completamente útil a vos.
Yo te recomiendo que vos mismo veas la situación y encontres una solución que se adapte y realmente responda a tus necesidades particulares.
Pero bueno, mi solución comienza con documentar lo que hago a diario.
Así yo no ignoro al impostor. No, no. Le muestro que a pesar de todo, estoy avanzando.
Segundo, publicar lo mejor dentro de mis habilidades y conocimientos.
Te lo comenté al final del episodio anterior. El episodio 12 de este podcast, que tiene título
crear contenido cuando nadie te escucha, lo grabé cinco veces.
Y en las cinco veces lo borré.
La sexta vez quedó de la forma que me parecía bien, entonces lo publiqué.
Si hubiera publicado el primer intento, o por ejemplo el tercero,
el impostor se hubiera frotado las manos y hubiese tenido suficiente material
para molestarme cada vez que viera el podcast y me cruzara con el episodio 2.
Tercero, hablar con gente real sobre estas cosas.
Te digo gente real porque lamentablemente en redes, en grupos, en comunidades,
te vas a encontrar al gurú de turno queriéndote vender la solución maravillosa que vende.
Cuando me refiero a gente real, quiero decir a gente que va caminando tu mismo camino o que ya recorrió el mismo camino.
¿Por qué? Porque en los solitarios del trabajo en remoto, hablar con gente con tus mismos intereses suma y ayuda muchísimo.
muchísimo. A mí me ha sumado y me ha ayudado a entender este tipo de cosas, no solo sobrellevarla,
sino resolverla de la mejor manera y poder seguir avanzando. De lo contrario, creo que ya no estaría
aquí y ya no me dedicaría a lo que me dedico. Hubiese buscado un trabajo normal, de gente normal,
entrar a las 8, salir a las 5 y de lunes a viernes. El viernes es viernes y el cuerpo lo sabe. El fin
de semana, pues no hacer nada o hacer mandados y el día lunes presentarme nuevamente al horario
normal para cumplir lo que tengo que cumplir para que al final del mes me deposite en mi sueldito y
vivir. Y no digo que esté mal, digo que esa no es la vida que yo elegí vivir. Y darme de baja de todo
esto simplemente por no saber gestionar el síndrome del impostor me parece un mal plan. Cuarto,
y último, tener un plan con objetivos claros. El hacer por hacer, por supuesto, ayuda a avanzar.
Pero no te va a llevar a donde querés. Te va a llevar a donde te lleva y te va a ir a dejar a
donde te deja. Al tener un plan, una hoja de ruta, objetivos, tenés claro a dónde vas,
a dónde querés llegar y podés este gran plan, ese gran objetivo, reducirlo a grandes
proyectos. Y este gran proyecto, a su vez, reducirlo en tareas grandes, medianas, pequeñas,
microscópicas, atómicas, como querrás.
Yo tengo cada día, lo tengo muy claro,
yo tengo claro qué tengo que hacer.
Y mi trabajo de cada día se reduce
a hacer lo que tengo que hacer.
Así que, para resumirte,
la solución que yo mismo me fabriqué para mí,
Cada día documento lo que hago a diario.
Cada día doy lo mejor de mí en todo lo que hago.
Cada día hablo sobre esto con colegas, amigos, conocidos que van caminando el mismo camino del emprendimiento online.
Y cada día cumplo con mis tareas diarias.
Al hacer esto, dejo sin armas, dejo sin material y dejo sin palabras a este síndrome del impostor.
Se queda sin argumentos, no sabe qué decir y no encuentra dónde poder atacar.
Vamos llegando ya al final del episodio.
Y para cerrar, me gustaría que le diéramos una vuelta de tuerca a nuestro diálogo interno.
A eso que nos decimos nosotros a nosotros mismos.
Yo pienso que nuestro diálogo interno con nosotros mismos debe de tener un equilibrio.
Un equilibrio en un lado está la verdad y en el otro lado la amabilidad.
Y tiene que estar balanceado.
¿Por qué?
Porque no nos tenemos y no debemos de maquillarnos a nosotros mismos las cosas.
O tratar de autoengañarnos para poder avanzar.
Yo creo que es mejor ser claro y directo, pero sincero.
Y dicho todo de la mejor forma posible.
La semana pasada tenía la idea de grabar.
Episodio 11, bueno, temporada 2, episodio 11.
Crear contenido cuando nadie te escucha.
Yo tenía el plan de grabar ese episodio sin escaleta.
Quería que fuera natural, que no fuera algo ni guionizado, ni, ¿no? Yo quería que fuera lo más natural posible.
Pero una vez que me ponía a grabar, como no tenía una escaleta, un guión, que fuera yo viendo punto por punto, punto por punto y siguiendo, ¿no?
Al final del episodio no lograba transmitir lo que quería transmitir.
En mi diálogo interno, antes, el impostor hubiera atacado con fuerza.
Ahora me puse a pensar.
Me puse a darle una vuelta de tuerca y me comencé a preguntar,
¿pero por qué este episodio tiene que ser sin escaleta?
¿Por qué este episodio en particular no debe llevar escaleta?
¿Por qué?
Y dándole una vuelta de tuerca, me fijé que en algunos intentos, incluso ni le había puesto la sintonía de cierre, ni había marcado los capítulos.
Y ahí fue donde hizo clic.
Y entendí lo que en verdad pasaba.
Tenía la idea de que ya que nadie me escucha y que nadie escucharía ese episodio, que entonces daba lo mismo que lo hiciera como lo hiciera.
Porque al final nadie lo iba a escuchar.
Y lo tenía que grabar porque ya lo tenía programado.
Le di un repaso a mi documentación diaria y le di una vuelta de tuerca a mi diálogo interno.
Me tuve que recordar que si yo no programo las cosas, no logro avanzar hacia donde quiero llegar.
Me tuve que recordar que si está programado no es por casualidad.
es porque en una tarde de viernes decidí que quería hablar de este tema, de este tema, de este otro,
de este, este y este, y este antes que este, y este después de este, y este complementa a este.
Es decir, lo puse yo, lo decidí yo.
Y por eso está programado, fechado y dentro del planificador de Looking for Ways.
Yo dije en ese momento que quería hablar de ese tema, que quería compartir mi experiencia sobre ese tema y quería compartir lo jodido que es crear contenido cuando no tenés la certeza o tenés ya la confirmación que del otro lado no hay nadie.
Así que me dije a mí mismo, bueno, voy a hacer la escaleta y lo voy a grabar lo mejor que esté en mis capacidades.
Lo voy a publicar con el mismo cariño, mimo y trabajo como cualquier otro episodio, como cualquier otro episodio semanal.
Me dije a mí mismo, es lo correcto, es lo que debe hacerse.
Así que, pues, ni lento ni perezoso, me puse a hacer la escaleta, después de la escaleta me puse a grabar, e hice todo el proceso de la transcripción, montar los capítulos, la nota del episodio, el extracto para la publicación de más, todo, y publiqué el episodio.
Y en mi documentación diaria quedó, hablando sobre este episodio, lo que te leo a continuación, que es el cierre de este episodio.
El episodio 12 de EME, que hago, pongo siglas, ¿no? El método efectivo.
PDC es panel de control.
Necesitaba escaleta para no perderme en otros temas.
Me pongo de tarea el evaluar que cada episodio deben tenerla o no.
Pero de momento todos deben tenerla.
Me refiero a la escaleta.
Los únicos en los que puedo grabar sin escaleta son los episodios de SalsaTec.
Me gusta cómo quedó el episodio.
Me refiero al episodio de SalsaTec.
Las risas no faltaron y hasta canté al final.
El impostor no se va.
Siempre va a buscar cómo afectarte.
Yo te recomiendo que no le des armas para atacarte.
Yo te recomiendo que no lo ignores porque puede hacerse mucho más grande y va a joderte igual o peor.
Y eso sí, si algún día necesitas hablar de esto con alguien, me decís, nos juntamos y nos ponemos a hablar y a contarnos batallitas.
Y bueno, con esto cerramos el episodio de hoy. Yo ya hice mi parte, ahora te toca a vos. Toma lo que escuchaste, adaptalo a tu realidad y ponete manos a la obra.
Como te decía, si quieres ponerte en contacto, lo puedes hacer escribiendo a info.elmetodefectivo.org.
Te espero en el próximo episodio.
Buen lunes y feliz semana.
Salud.