Hola, ¿qué tal? ¿Cómo estás? Espero que todo vaya muy bien. Te saluda Alex Ávalos y te doy la bienvenida a Web en Línea,
el podcast que te enseña a elegir con criterio desarrollar una web potente y lanzarla siguiendo las buenas prácticas que garantizan el éxito.
Una web, un sitio web, no es algo que vos creas y que ya está.
No es un producto terminado.
Podríamos decir que es un organismo digital que está vivo.
Nace, crece, evoluciona y si no lo cuidas, se muere.
He visto webs morir porque las abandonaron, porque dejaron de actualizarlas, porque dejaron de mantenerlas.
Se volvieron obsoletas, lentas, inseguras y para los motores de búsqueda, irrelevantes.
También he visto webs que llevan años funcionando.
Llevan años creciendo, generando resultados, cumpliendo sus objetivos.
Y esto es porque alguien entendió que una web tiene un ciclo de vida y que cada etapa requiere de su respectiva atención. Por eso, en este episodio, vamos a ver ese ciclo completo.
Desde que tenés la idea hasta el mantenimiento continuo años después.
Porque tener claro esto es la diferencia entre una web exitosa y una web que va a desaparecer dentro de poco.
Así como el ciclo de la vida para nosotros los humanos, ¿qué te parece si en este episodio también vamos dividiendo el ciclo de la vida de nuestra web por etapas? ¿Cómo lo ves? Y vos, Alex, no estoy de acuerdo. Bueno, entonces, gracias por haber escuchado. No, broma. Vamos con la primera etapa, la planificación.
Antes de comprar, de contratar el dominio, antes de elegir el CMS, antes de contratar el equipo, al diseñador, al programador, antes de que nadie escriba una sola línea de código, se necesita planificar.
¿Por qué?
Porque en este punto vas a ser la pregunta más importante.
¿Cuál es el objetivo de la web?
Porque al final no es tener una web por tener. Eso no es un objetivo.
Los objetivos reales pueden ser como, por ejemplo, vender productos online.
Ese es un objetivo.
Generar leads para mi negocio.
Compartir mi conocimiento con los demás.
Construir mi marca personal.
Crear una comunidad.
Esos son objetivos claros, medibles, factibles. El objetivo al final es el punto de partida para todo lo demás. Después del objetivo, lo que tenés que responder es, ¿quién es mi audiencia?
Porque aunque pareciera que sí, la verdad es que no podemos crear un sitio web para todos los gustos y necesidades.
Necesitas sí o sí saber para quién vas a crear tu web.
Y te tenés que preguntar cosas básicas como, ¿qué necesitan? ¿Qué problemas tienen?
y en base a lo que necesitan y qué problemas tienen, cómo los puedo ayudar yo.
Avanzando, ya ves, vamos respondiendo a dos preguntas en esta planificación
y vamos a mitad del camino, sí, bueno, casi a mitad del camino, son cinco preguntas.
La siguiente, el presupuesto. ¿Cuál es tu presupuesto?
Ya sea tiempo o dinero.
Porque si lo querés rápido, en tiempo, pues vas a tener que invertir dinero.
Y si no tenés dinero para invertir, vas a tener que invertir mucho tiempo en el desarrollo.
Con esto es muy importante que seas realista.
Porque un proyecto grande requiere de muchos recursos.
Y si tenés recursos limitados, no te recomiendo tirarte a lo grande y potente de entrada.
Si tenés recursos limitados, ya sea de tiempo o ya sea de dinero, lo ideal es empezar pequeñito.
Empezar pequeñito y crecer poco a poco, poco a poco.
Siguiente pregunta.
¿Qué tecnología vas a usar?
Ya vimos esto en episodios anteriores, que podría ser un CMS, podría ser un sitio generado tipo Astro, podría ser código puro, lo que querrás.
Elegí según tu proyecto, con la planificación lista.
Y hasta este punto ya viene la etapa del desarrollo.
El desarrollo es crear la web.
El diseño, la estructura, el contenido, la funcionalidad, todo.
Yo te recomiendo desarrollar esto por etapas o por fases, digamos.
Por ejemplo, podría ser la fase 1 la estructura básica, las páginas principales, la navegación.
Eso sí, sin detalles todavía, pero tener clara la estructura.
En una segunda fase, el diseño y el contenido.
Ahora sí, podría venir lo visual, los colores, tipografías, imágenes, el contenido real,
nada de Loren Ipsum que luego se olvida y queda eso fatal.
En una tercera fase, podría ser ya las funcionalidades, los formularios, las integraciones, las conexiones
o esas características especiales que vamos a necesitar.
En una cuarta fase, la optimización ya del rendimiento, el SEO, accesibilidad,
todo lo que hemos visto en estos episodios anteriores.
Y durante todo el desarrollo, yo te recomiendo probar constantemente.
No esperes hasta el final.
Proba cada cosa conforme lo vas agregando.
Y hacete un checklist con varias preguntas.
Por ejemplo, ¿funciona en móvil?
Sí o no.
¿Funciona en tablet?
Sí o no.
¿Funciona en los diferentes navegadores?
Sí o no.
¿Cuáles?
Brave.
Chrome.
Edge, Safari, etc.
¿Carga rápido? ¿Qué tan rápido?
Eso sí, si vas a ir haciendo este checklist
yo te recomiendo que busques siempre
con ganas de encontrar uno y mil errores
porque en esta etapa puede ser más fácil de ver
y va a ser mucho más fácil de arreglar
porque aún no tienes a los usuarios ahí
usando tu web.
Siendo el ciclo de la vida,
Aaaaaaah… Zabenya!
Métale ahí la canción de Rey León.
Vamos a la segunda etapa,
el lanzamiento.
Tu web ya está lista,
o al menos lo suficientemente lista.
Porque bueno que sepas
que una web nunca va a estar
al 100% terminada.
Siempre, siempre, siempre va a haber algo que mejorar,
que cambiar y que actualizar.
Siempre vamos a tener algo que agregar,
siempre vamos a tener algo que ajustar.
Si esperas a que esté perfecta,
nunca la vas a lanzar.
Mejor, yo te recomiendo,
lanza con lo esencial.
que esto esencial realmente esté funcionando y luego vas mejorando y actualizando sobre la marcha.
¿Qué te parece si vemos un checklist pre lanzamiento?
¿Vamos con ello? Ok.
Check 1. Que todo el contenido esté completo.
Textos finales, imágenes optimizadas, sin placeholders, nada.
Ya todo listo.
Check 2. Todos los enlaces funcionan, tanto internos como externos.
Hay que verificar que no haya ningún error 404 o que algún botón o enlace tenga el numeral, el hashtag.
Check 3. Formularios que de verdad hacen lo que tienen que hacer.
Proba los formularios, que los mensajes lleguen.
Verifica que las notificaciones funcionan y comproba que el CAPTCHA está en producción.
Check 4. El móvil.
¿Funciona en móvil o en responsive o en tablet?
Proba siempre en diferentes tamaños y no solo con los simuladores web, porque algunas veces mienten.
Agarra un celular de verdad y una tablet de verdad y proba de verdad.
Y proba tanto en vertical como en horizontal.
Check 5. La carga.
Y que cargue rápido.
Menos de un segundo.
Aceptable, pero no recomendable, dos segundos.
Y por supuesto que la latencia sea correcta.
Check 6.
SEO básico por diseño.
Los títulos, las descripciones, la estructura, el alt y las imágenes, pues lo que hablamos en el episodio respectivo.
Check 7.
La analítica configurado.
Ya sea con Plausible, con Umami, con TNG, con Google Analytics, con quien querrás.
El caso es que es muy importante medir desde el día 1, porque así vas a tener el panorama completo.
Check 8. Google Search Console configurado.
Es muy importante monitorizar cómo nos ve Google.
Aunque ya te digo yo, Google no es santo de mi devoción, pero al final Google es Google.
Check 9. Backup configurado.
Antes de lanzar, tenés que tener la versión final de producción a la mano en un backup que has verificado que funciona.
En el caso de tener que recuperar o en caso de desastre, se tiene que tener la versión que se publicó en producción.
Y por último, Check 10.
el SSL activo, el HTTPS obligatorio y por supuesto HTTP3, HSTS, vos sabes, ¿no?
La seguridad por bandera.
Con todo esto chequeado, ahora sí, podés lanzar tu web.
Pero recordá que el lanzar no es el final.
Esto apenas es el comienzo.
Bueno, nuestro pequeñín
nuestra pequeñita web
ya dio sus primeros pasos
los primeros meses
después del lanzamiento son críticos
porque te toca
activar un monitoreo bastante
intenso, por lo menos las
primeras dos semanas, revisando la
analítica diariamente
y verificando si la gente
encuentra lo que busca
Si se quedan o si se van rápido. Y tener como claro una vez que llegan cuáles son las páginas que visitan y dónde se pierden y se van.
Lo importante con esto es buscar patrones y tratar de entender estos patrones.
Porque una vez que detectas estos patrones vas a poder ajustar según los datos que has visto.
Si la gente, por ejemplo, abandona en la página de contacto, hay que investigar por qué. Puede ser que el formulario no esté funcionando o puede ser que no quieran rellenar un formulario tan extenso.
O también puede ser que por el formulario, esa página carga lenta o entre tanto diseño, colores, imágenes y texto, la gente se confunde.
O puede ser, por ejemplo, si es de un contenido en particular, que no sea lo que los usuarios esperan o buscan.
En este caso, toca arreglar, ajustar y seguir midiendo.
porque una web estática muere.
Google siempre va a premiar el contenido fresco, nuevo, actualizado.
Digo Google porque, claro, Google es Google,
pero los motores de búsqueda en general.
Y además, los usuarios siempre vuelven si hay novedades,
si hay cosas nuevas.
Por eso es muy recomendable publicar regularmente,
ya sea post de blog, actualizaciones, noticias, productos, servicios.
Esto, claro, va a depender mucho de cada tipo de proyecto,
pero dale una vuelta de tuerca y pensá
qué puedes estar publicando con cierta frecuencia.
Y con el tema del SEO, siempre es importante
monitorizar las posiciones y ajustar según los resultados.
Es muy importante siempre optimizar las páginas que casi no están rankeando.
Porque a veces un pequeño ajuste sube de la página 10 a la página 3.
Y de la última posición a la segunda o tercera.
No digamos a la primera.
Pero un pequeño ajuste lo cambia todo.
Algunas veces, muchas veces.
Y muy importante, el feedback de los usuarios.
Pregunta, hace encuestas, lee y responde los comentarios.
Y si es posible, en una campaña de email marketing, pregunta a la gente.
Los usuarios, la gente, te va a decir realmente qué funciona y qué no.
Y de tu parte hay que tener un poco la actitud humilde de escuchar y de aceptar que no somos perfectos
y que se nos puede ir el santo al cielo y siempre va a haber algo que mejorar.
Esto, para que te hagas una idea cuánto puede durar en el tiempo,
pueden ser los primeros tres a seis meses de lanzamiento.
Tu web en este tiempo debe y tiene que evolucionar mucho.
Y esto es lo recomendable y es lo esperable.
Porque estás aprendiendo a ver qué es lo que funciona y qué no.
Cuarta etapa del ciclo de vida de una web.
El mantenimiento.
Tu web funciona bien.
Está generando los resultados esperados, pero siempre va a necesitar un mantenimiento continuo.
Si hablamos del mantenimiento técnico, hablamos de actualizar el software, si estás usando WordPress, actualizar el core, los plugins, los temas, si estás usando un framework, las dependencias.
y siempre va a ser necesario actualizar y actualizar regularmente.
¿Por qué? Porque cada actualización nos ofrece parches de seguridad,
mejoras en el rendimiento y en algunos casos nuevas funcionalidades.
También es muy importante en el tema del mantenimiento los backups,
los que haces automatizados y los que vas verificando.
Yo te recomiendo siempre los backups, probá restaurarlos, probá que funcionen, porque un backup que no funciona es un archivo inservible que ocupa espacio en tu servidor.
Y tené presente que los monitores o monitoreos de seguridad siempre van a ser necesarios.
Yo te recomiendo cada cierto tiempo hacer un escaneo anti-malware, anti-virus, revisar los intentos de acceso no permitidos, actualizaciones pendientes en el certificado de seguridad y el monitoreo del rendimiento en general. ¿Por qué? Porque la web puede volverse lenta por el tiempo. Estás agregando más contenido, estás agregando más imágenes, vas a tener más visitas. Por eso es importante optimizar continuamente.
Y si hablamos de optimización y mantenimiento, el contenido también necesita mantenimiento.
Porque contenido viejo no lo mira nadie.
Ya lo cantó Héctor Lavoe, ¿no?
El periódico de ayer que ya nadie quiere ya leer.
Entonces, que tu web y tu contenido no sea el periódico de ayer.
Por eso es importante actualizar el contenido siempre.
Verificar los enlaces que no estén rotos y si alguno ya no funciona.
Por ejemplo, estabas linkeando a una web externa que ya cambió o que ya cerró, pues hay que arreglarlo. Y también la información debe de actualizarse. Las páginas legales, hay que estar atentos a las legalidades y cambios en las leyes porque de un año a otro cambia todo, mucho, mucho, mucho.
Por eso yo te recomiendo estar pendiente cada 6, 12 meses, revisar todo el contenido y actualizar lo que sea necesario. Y por supuesto, que no te tiemble la mano. Si hay que eliminar algo que ya no sirve, se elimina y ya está.
Y llegamos a la quinta y última etapa, la evolución. Para que lo tengas presente desde ya, cada dos o tres años tu web va a necesitar evolucionar. Un rediseño visual, cambios importantes. ¿Por qué? Porque al final, ves, las tendencias van cambiando.
Los usuarios siempre van a esperar diseños modernos, atractivos, nuevas funcionalidades, ver desde tu web que tu negocio está creciendo, que es exitoso y que vos tomás en consideración que sus necesidades han cambiado.
También la tecnología avanza, van saliendo nuevas herramientas, van lanzándose nuevas tecnologías y siempre hay nuevas y mejores formas de hacer las cosas.
Una web que no evoluciona rápido, se vuelve obsoleta. Pero evolucionar, ojo, no significa tirarlo todo, borrarlo todo y empezar de cero. No. Significa mejora continua. Significa pivotar. Significa iterar. Significa aceptar el crecimiento.
Y claro, en el crecimiento algunas cosas cambian, algunas cosas se renuevan y otras se eliminan.
El ciclo de vida de un sitio web es exactamente eso.
Un ciclo. Nunca termina.
Mientras la web esté en producción, va a necesitar tu atención siempre.
Por eso, vamos a resumir este ciclo de vida de una web. El ciclo completo.
Planificación. Definí objetivos, audiencias, contenido, presupuesto y tecnología antes de empezar.
Desarrollo. Crea énfasis. Proba constantemente y no esperes la perfección para lanzar.
El lanzamiento. Con el checklist completo, analytics activa y backup configurado.
Crecimiento. Primeros meses de monitoreo intensivo, ajuste basado en datos, contenido nuevo y el SEO continuo.
Mantenimiento. Actualizaciones técnicas, backup, seguridad, rendimiento y contenido actualizado.
Y por último, tener presente y prepararte para la evolución. Cada dos, tres años, rediseño, nuevas funcionalidades y mejoras en la tecnología. Una web no es un proyecto, no debería serlo. La web es un compromiso continuo que si no estás dispuesto a mantenerlo, al final es mejor no crearlo.
Pero si estás dispuesto y entiendes el ciclo de vida completo, tu web puede ser una herramienta poderosa que te va a servir por muchos años.
Y con esto cerramos el episodio, pero además también cerramos este bloque de fundamentos.
En próximos episodios vamos a empezar con casos prácticos para poder compartirte mi experiencia creando tanto la web de web en línea, pero también creando otras webs de mi LLC, de mi empresa Looking for Waze.
Y con esto ya estamos listos para el commit y para hacer el push. Te recuerdo, una web es un organismo digital vivo. Nace, crece y evoluciona. Por lo que requiere cuidado y mantenimiento continuo.
Porque el éxito no está en un gran lanzamiento, en un lanzamiento rimbombante.
El éxito está en el mantenimiento constante.
Si tienes alguna duda o comentario o pregunta, sabes que me encontrás en web en línea punto org barra contacto.
Te espero en el próximo episodio.
¡Salú!